Se estima que un 3% de los adultos y un 6% de la población infantil padecen alergias alimentarias. Para confirmar este diagnóstico es imprescindible que se realicen distintos exámenes que ayuden a determinar el nivel de la afección. A continuación, descubre todo sobre las pruebas para la alergia alimentaria, cuáles son y cómo se detecta exitosamente la enfermedad.

Principales pruebas para la alergia alimentaria

Detectar una alergia alimentaria puede suponer todo un reto para la comunidad médica. Para ello, existen distintos métodos y exámenes que pueden ayudar a dar con el diagnóstico correcto. En la mayoría de los casos, un examen lleva a otro con el propósito de ofrecer el tratamiento adecuado. Las principales pruebas para la alergia alimentaria se enlistan de la siguiente manera:

Principales pruebas para la alergia alimentaria

Examen físico

Es posible que el médico tratante realice un examen físico acompañado de preguntas que le ayuden a determinar el tipo de alergia. En esta prueba se debe suministrar información específica relacionada con:

  • Síntomas: Todas las manifestaciones que se presentan al consumir distintos tipos de alimentos, así como la frecuencia y el tiempo de las reacciones.
  • Historial de alergias en la familia, incluyendo las respiratorias o de otro tipo.

También, realizará un examen físico que le ayude a confirmar o descartar otros problemas de salud.

Pruebas para la alergia alimentaria en piel

Esta es una de las pruebas para la alergia alimentaria más comunes que recomiendan. Esta consiste en, bajo un ambiente controlado, colocar un poco de alimento sospechoso en alguna parte del cuerpo del paciente. Luego, se realizan cortes o pinchazos en la piel y se espera 15 minutos para comprobar si aparecen lesiones en la piel.

Si la prueba de alergia cutánea es positiva, se recomienda realizar un estudio más profundo. Esto no es suficiente para confirmar el diagnóstico.

Pruebas para la alergia alimentaria en sangre

Los análisis de sangre es otro de los métodos para detectar una alergia alimentaria. Para realizarla, es necesario acudir a un laboratorio especial y extraer un poco de sangre. En ella se mide los niveles de inmunoglobulina E o anticuerpos producidos cuando una persona se somete a una reacción alérgica. Lo ideal es hacer exámenes para distintos alimentos considerados sospechosos.

Dieta de eliminación

Esta dieta consiste en eliminar de la alimentación los alimentos que se sospechan pueden causar alergias. Luego, al cabo de una semana, se empiezan a introducir uno a la vez en cantidades mínimas para determinar la reacción. Sin embargo, esta prueba no es segura, tanto para detectar la alergia como para poner en riesgo a la persona.

Pruebas para la alergia alimentaria con alimentos sospechosos

Si ninguna de métodos descritos anteriormente garantiza un correcto diagnóstico sobre la condición, se realiza una prueba de provocación. Esta consiste en la administración de alimentos sospechosos al paciente para medir la reacción alérgica. Para su realización, es necesario:

Pruebas para la alergia alimentaria con alimentos sospechosos

  • Que haya un ambiente controlado, donde el médico vigile cuidadosamente al paciente y las reacciones que este pueda desencadenar.
  • Introducir al cuerpo un alérgeno, sea este oral, por inhalación o inyectado. Puede comenzar a bajas dosis e ir aumentándolas, por ello, el estudio puede durar horas.
  • Esperar las manifestaciones de la alergia a los alimentos.

Esta es la prueba concluyente para diagnosticar la alergia alimentaria en pacientes de cualquier edad. Una de las ventajas de esta exposición es que se logra determinar todas las sustancias a las que el organismo reacciona. Por ello, el tratamiento recomendado suele ser certero y preciso.

En conclusión, las pruebas para la alergia alimentaria son aquellas que ayudan a diagnosticar la condición. Puede que algunas no sean tan efectivas como otras, por lo que generalmente, se prescriben dos o tres métodos. La idea es descubrir las sustancias causantes de la reacción para limitar su consumo o iniciar tratamientos de desensibilización.

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